OR TESHUVA
  2 Describiendo el Shabat
 

Shiur/Clase 2
DESCRIBIENDO EL SHABÁT.

Shabát es el nombre del séptimo día de la semana.    La Toráh (Instrucción Divina) dice:

-          "Seis días harás toda tu obra, y el séptimo día es Shabbát, para el Eterno tu Poderoso."  (Deuteronomio 5:13)

 En el judaísmo tradicional como en el judaísmo del nuevo pacto, los otros días de la semana (domingo, lunes, etc.) no tienen nombres propios especiales.    Más bien, nos referimos a estos días como "el primer día hacia el Shabát o primer día" etc.    Cada día es conocido solamente por su relación con el Shabát.  Día primero, día segundo, día tercero, día cuarto, día quinto, día sexto y Shabát      De esta manera, recordamos diariamente la centralidad del Shabát.   Esperamos con ansías su llegada, apartamos a un costado ropa y comida especial para ese día.  Shabát está en el centro mismo de la conciencia judía y de la fe hebrea.    Es repetido más veces que cualquier otra mitzváh (mandamiento) en la Torah (Instrucción Divina mal traducido Ley de Di-s), siendo la única observancia ritual que es parte de los Diez Mandamientos.

Los judíos observantes te dirán que Shabát es una de las más grandes fuentes de inspiración.   Y, paradójicamente, Shabát suele ser el más grande obstáculo para aquellos que están acercándose al judaísmo sin embargo el Shabát se volvió en tiempos pasados una carga, venido El Mesías, el Shabát cobra mayor sentido que en el pasado.   ¿Qué es lo que tiene el Shabát que lo hace tan importante para los judíos? ¿Tan poderoso para algunos y aun así tan desconcertante para aquellos que no lo han experimentado?    Shabát nos es tres cosas:

Una Muestra de "El Mundo Venidero"

El Midrash (Libro de Explicación de la Torah) dice: Cuando los israelitas estaban reunidos en el Monte Sinaí para recibir la Torah, El Eterno les dijo que el paraíso sería su recompensa por cumplir los mandamientos.   Ellos Le preguntaron, "¿Cómo sabemos que el paraíso es tan bueno? ¿Qué tal una muestra gratis para ver si vale la pena?" (Aparentemente los judíos siempre hemos sido astutos negociantes).    El Eterno no se enojó.   Él sabía que el paraíso es donde experimentamos el puro y auténtico placer de Su infinidad.   Así que dijo, "No hay problema. Les mandaré una muestra. El Shabát."    Por lo tanto los sabios (buenos maestros judíos de antaño) dicen: Shabát es "una muestra del paraíso en la tierra."   Si el paraíso es pura espiritualidad, entonces Shabát es una muestra de esa experiencia.

Los Dos Mandamientos de Shabát:

Hay dos preceptos centrales que nos enseñan cómo cuidar Shabát.

-          El primer precepto es no hacer obra (creativa) en Shabát.   La Toráh dice: "Seis días harás toda tu obra, y el séptimo día es Shabát, para el Eterno tu Di-s. [En ese día] no harás ninguna melajá" (Éxodo 20:9). (Melajá es un tipo de trabajo creativo).

-          El segundo es un precepto positivo de descansar en Shabát: "Y en el séptimo día descansarás" (Éxodo 23:12).   Yeshúa dice: “Venid a mi, todos los que estáis cargados y trabajados, que Yo os haré descansar” (Mateo 11:28) ¿Por qué? Porque solo a través de Yeshúa los redimidos podemos acercarnos al Padre en Adoración y Alabanza (Juan 14:6)

Un precepto es no hacer ninguna melajá (trabajo creativo) y el segundo precepto es reposar en adoración.   Pero, ¿Por qué necesitamos a ambos? Si la Torah nos dice "no harás tu obra", obviamente vamos a descansar y relajarnos mucho. ¿Por qué necesitaríamos un segundo precepto que nos ordene reposar y adorar?    Si la Torah (Instrucción Divina/Ley de Di-s que contiene sus mandamientos) nos tiene que dar dos preceptos separados, entonces claramente, uno no es el resultado automático e instantáneo del otro.  El hecho que abstenerse de trabajar no es suficiente para automáticamente incluir descanso, implica que el "descanso" que hacemos en Shabát debe ser algo extra, algo que va más allá del resultado natural de no trabajar. Aparentemente el objetivo de Shabát no es simplemente poner nuestros pies para arriba, broncearse y tomar cócteles.   Entonces, ¿Cuál es la verdadera finalidad de estos preceptos?

¿Por Qué "No hacer obra creativa alguna" en Shabát?

En "Desayuno de Campeones," una novela de Kart Vonnegut, el personaje principal de la historia está una tarde en un bar tomando un trago lentamente.   De la nada, se ve envuelto por la preocupación. Alguien a quien él tiene ansias de ver, y que, sin embargo, está de alguna manera amenazándolo, acaba de entrar al bar y está acercándose a su mesa.   Se da vuelta para esconder su rostro.   De repente, siente un golpecito en su hombro.   Al darse vuelta, queda cara-a-cara con el autor del libro del cual él es el personaje principal.   Sus miedos más profundos se acaban de hacer realidad.   Habiendo abrigado la esperanza de ser amo de su propio destino, debe ahora enfrentarse al hecho de que vive y muere por un trazo del lápiz del autor.    La historia de Vonnegut representa el conflicto enfrentado por todo ser humano.   Por un lado, todos anhelamos tener conciencia de la existencia del Eterno, para estar cerca de este Ser Todopoderoso que creó todo y nos sustenta diariamente.   Por otro lado, todos vivimos con el miedo constante a confrontar el hecho que no somos capitanes de nuestros barcos.   Cada uno de nosotros querría ser el número uno.   Nuestro ego preferiría vernos como el centro del universo, en total control de nuestras vidas, nuestro destino, y el mundo.   Entonces tratamos de convencernos que tenemos todo bajo control y en el proceso sacamos al Eterno de nuestras vidas.

Shabát es la herramienta judía que más que judía del Eterno, que nos asegura el no malentender nuestro lugar en el universo.   Abstenerse de "hacer obra alguna" es el primer paso hacia lograr este objetivo.   Hashem (El cuyo Nombre es por Siempre) YHVH (Adonai) le dio al hombre el poder de manipular y cambiar el mundo. Por esto, fácilmente nos auto-engañamos con el pensamiento de que controlamos el mundo.    Entonces llega Shabát.  Cada séptimo día, nos "retiramos" del mundo y declaramos que no estamos a cargo de este mundo.   Detenemos todo trabajo de creación y reconocemos que el mundo es del Eterno, no nuestro.   Podemos manipular el mundo, pero no somos sus dueños.    El Eterno nos da claras pautas para cómo podemos moldear el mundo, pero no es nuestro para hacer con él como estimemos conveniente todo el tiempo.    Cuando nos abstenemos de trabajar creando en Shabát, recuperamos la claridad y el entendimiento acerca de quién es el verdadero Creador.

El Objetivo Principal de Shabát

Una vez que salimos de las ilusiones de nuestro propio poder e importancia (es decir, una vez que nos damos cuenta que no somos El Eterno), nos liberamos para alcanzar y experimentar el objetivo primordial de Shabát: ponerse en contacto con El Creador.     A pesar de que es verdad que podemos estar en contacto con El Eterno y la espiritualidad durante la semana, sólo ocurre si hacemos un particular esfuerzo para tomar parte de estas experiencias. Debemos luchar contra las influencias banales del día de trabajo para poder acercarnos a lo espiritual.    En Shabát, sin embargo, el nivel espiritual del mundo es intensificado.   El Eterno nos sumerge en un ambiente espiritual, y nuestra percepción de su cercanía es elevada. Es como si fuese aumentada la estática.   En Shabát, cuando dejo de crear, ya no siento la necesidad de competir con el mundo que me rodea.    En vez de imponer nuestra voluntad sobre el mundo, estamos en armonía con él.

En Shabát, todos somos reyes.   Aprovechamos la espiritualidad extra infundida en Shabát para centrarnos en nuestras metas espirituales, las cuáles expresamos a través de los servicios de oración, el estudio de Torah, las comidas festivas y el tiempo que pasamos con la familia y amigos.  Por un día, no hay competencia.  Hay sólo abundancia.    A esto se refiere el segundo precepto como "descansar" un tiempo de paz y armonía con la familia y con El Eterno. En Shabát, el duro esfuerzo que implica el ponerse en contacto con el Eterno viene naturalmente.   El alma (la persona) tiene lo que está buscando.   Está descansando.    Shabát es nuestro recreo.   Nos fortalece, no para desechar nuestro mundo diario, sino que para conservar nuestra capacidad de ser independientes de él.   Shabát nos da equilibrio y perspectiva para nuestras vidas y para nuestra semana.   Un cubo, que tiene seis lados, recibe su forma y sustancia desde su centro sólido.   De la misma manera, los seis días de la semana están equilibrados con Shabát – la dimensión interna.

El "reposo" en Shabát se pide por la siguiente razón: Yeshúa dijo: (Mateo 11:28)

-          Venid a mi todos los que estéis cargados y trabajados que yo os haré descansar.

Al terminar el trabajo, reposamos, pero no para acostarnos y disfrutar el aire fresco solamente, sino para entrar en adoración a YHVH (Adonaí).

La Conexión con el Mishkán (Carpa de Reunión)

Si vamos a abstenernos de hacer obra alguna en Shabát, necesitamos saber cómo la Toráh define "trabajo".   Las reglas pueden sorprenderte: Arrastrar un saco de papas de 25 kilos de un cuarto a otro en Shabát está técnicamente permitido, mientras que apretar el interruptor de una lámpara está prohibido según la tradición de los ancianos.     No es el "trabajo" lo que está prohibido en Shabát; Más bien es la categoría especial de trabajo llamada melajá.    Éste término se refiere a los 39 tipos de actividades creativas que fueron usadas para construir el Mishkan el santuario portátil usado por los judíos durante el tiempo de Moshé y Yehoshúa. Estas 39 actividades incluyen, por ejemplo, plantar, cocinar y trazar.

El Mishkan era el lugar físico donde la experiencia del Eterno era más directamente tangible que en cualquier otro lugar en la tierra.   Similarmente, Shabát es el período de tiempo en el cual la presencia del Eterno es sentida más intensamente que en cualquier otro momento durante la semana.   En otras palabras, así como la Carpa de Reunión es santidad en el "espacio", Shabát es santidad en el "tiempo".    En Shabát, por lo tanto, las actividades usadas para construir el Mishkan son completamente innecesarias, puesto que Shabát ya es un "santuario en el tiempo".    El Shabát tiene una estabilidad y una permanencia que trascienden las limitaciones del espacio.   Es una vacación gratis en cualquier parte del mundo – sin necesidad de agente de viajes.   La presencia del Eterno esta con nosotros simplemente a causa de la atmósfera que trae Shabát.    Esto explica por qué en Shabát no debemos preocuparnos de ningún asunto que haya quedado sin terminar de la semana.   En cambio, debemos sentir que todo está completo.   Shabát mismo marca una conclusión de nuestras metas.

El Bang de Shabát

¿Cuál es la experiencia de Shabát, y cómo nos conectamos con ella?   Imagina que estas en un cuarto con alguien que dice, "Quiero poder decir si está claro u oscuro en este cuarto. ¿Cómo debo hacerlo?". Tú le dices, "Eso es fácil.  Sólo abre tus ojos y ve si está claro u oscuro."   Él dice, "Tú no entiendes.  Cualquiera puede hacer eso.  Yo quiero poder oler la diferencia entre claro y oscuro." Tú le dices, "No puedes oler la diferencia entre claro y oscuro."  Él dice, "¿Qué te parece probarlo?" "No puedes probar la diferencia.  Para saber la diferencia entre claro y oscuro tienes que usar tus ojos."    Ése es exactamente el problema con Shabát.   Es una experiencia distinta a lo que podemos estar acostumbrados. Para conectarse con Shabát, tienes que ponerte en contacto con tu sexto sentido.    Con tu alma. (Toda tu persona misma).   Al final de Shabát, tenemos una ceremonia llamada Abdalá, que significa "separación".   Hacemos una bendición para agradecer al Eterno por separar entre lo sagrado y lo mundano, y entre la luz y la oscuridad.    La diferencia entre lo sagrado y lo mundano es tan clara como el día y la noche.   "Mundano" es lo inmóvil y las distracciones de las actividades diarias – comprar, viajar, computar.   "Sagrado" es el alma anhelando contactarse con su creador. Tu alma no quiere comer o dormir. Tu alma es alimentada a través de la espiritualidad, y no se sentirá satisfecha hasta conseguirla.

Shabát está diseñado para facilitar el contacto del alma con la espiritualidad – con El Creador. Liberamos nuestras mentes de las presiones del trabajo y nos concentramos en nuestras metas espirituales, las cuales son construidas en la estructura del día a través de los servicios de tefilah (oración), las comidas festivas, el estudio de Toráh y el tiempo que pasamos con familia y amigos.

Cuidando Shabbát

Shabát no es solamente la mejor herramienta espiritual del judaísmo bíblico, sino que históricamente también ha sido una prueba decisiva de si un individuo o una familia seguirán siendo una vibrante parte del pueblo judío.   La famosa máxima dice: "Más de lo que el judío ha cuidado el Shabát, el Shabát ha cuidado al judío."

Bnei Brak es una ciudad en Israel con una gran población religiosa.   Una vez había un hombre viviendo ahí que no era religioso, pero ya que vivía en la zona, mandó a su hija a una midrashá (centro de estudio de Torah para mujeres).   Después de estudiar unos años en la midrashá, la hija decidió que quería cuidar Shabát.    Dado que la familia no quería cuidar Shabát, cada semana se desataban peleas entre los padres y la hija.

Un viernes por la tarde, la hija fue a la tienda del barrio a comprar velas para Shabát.    El dueño de la tienda, que sabía que la familia no cuidaba Shabát, asumió que la chica quería velas de yahrtzeit y le dio dos. (Las velas de yahrtzeit son prendidas en memoria de los fallecidos en la fecha de su muerte) (y no es algo católico sino bíblico) (Eclesiastés 7:1) (por eso Yeshúa instituyo un memorial de su muerte y no de su nacimiento).   Aquella noche, mientras sus padres estaban en el piso inferior de la casa, la hija fue silenciosamente a su cuarto para prender las velas.   Poco después, sus padres fueron a ver como estaba.   Mientras abrían la puerta, vieron las velas de yahrtzeit prendidas. "¿Por quién son?" preguntaron.   "Una es por papá," dijo, “y una por mamá."   La ironía de las palabras de su hija dio en el blanco.  Sin Shabát, se dieron cuenta, era solamente una cosa de tiempo antes que su conexión con la continuidad judía se muriera para siempre.   Lentamente los padres empezaron a volver a un estilo de vida judía más fuerte y vibrante lleno de la presencia del Espíritu del Eterno que está en los judíos ortodoxos sinceros.

Conclusión

Si Shabát parece un proyecto desalentador por la forma de vida que hoy has llevado, recuerda que en el judaísmo no es "todo o nada sino paso a paso" Incluso un momento de abstinencia consciente de hacer una melajá en Shabát es una poderosa oportunidad para estar en contacto contigo mismo y con El Eterno.    ¿Cómo empezar? Invita a tus amigos a comer el viernes en la noche.  Prende las velas, haz kidush (santificación), canta algunas canciones, y comparte unas palabras de Toráh. (Puedes hablar de la parashá de la semana, o elige un tema, pero haz una regla: no habrá entretenimiento externo.  Sin radio, sin televisión, sin teléfono, sin Internet a menos que sea a causa del Eterno, Shabat y la Torah.   Pruébalo por algunas horas, y aumenta la cantidad de tiempo a medida que te vayas sintiendo más cómodo. La clave es poner a un lado el control del universo y estar en contacto con el Todopoderoso.    Finalmente, aquí hay un ejercicio que puede realmente darte ganas.  Al anochecer este viernes, tómate un minuto y haz lo siguiente: aprieta tus puños muy fuertemente por 60 segundos. Luego suéltalos: Eso, amigos míos, es Shabát.   Así es la vida, una semana llena de cargas, pruebas, luchas y tensiones, pero llega Shabat para conectarse con El Creador y reposar en El, y si en el pacto entregado a Moises (La Torah en piedras y rollos de piel) el Shabát fue bendición ahora imagínese en el Nuevo Pacto por medio de Yeshúa (donde la Torah esta escrita en nuestra mente y corazón por el Espiritu Santo) (Yermiyahu/Jeremias 31:31-33).

 
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