OR TESHUVA
  No es Judaizante
 

El Mesianismo no es Judaizar

Introducción:

Hace algunos días atrás charlando con cierto pastor cristiano sobre las raíces hebreas de la fe, de una forma despectiva me expreso que me había “judaizado”, luego sobre la charla comenzamos a hablar sobre eso de “judaizar”, el me decía muy convencido de que “por hacer esas cosas judías” yo me había judaizado, a lo que se me ocurrió preguntarle si para el judaizarse era hacer cosas judías y guardar la Ley, entonces su respuesta fue un rotundo si, a lo que pregunte ¿En tu denominación diezman?  Su respuesta fue un afirmativo Si.   ¿En tu denominación bautizan a los niños según el rito católico o los presentan al Señor según el rito de Moisés? A lo que su respuesta fue: los presentamos según el Señor lo ha dicho.   Como si quisiera tratar de esquivar lo de “rito de Moisés”, a lo que pregunte: según el Señor lo ha dicho ¿a quién? Quiso que no tuvo que contestar: a Moisés.    Esta entre otras varias preguntas hechas y las más principal entre ellas ¿Es Jesús de Nazaret el que tu predicas el Rey de los Judíos? A lo que respondió si lo es, y procedí a preguntarle ¿es Jesús de Nazaret el Rey de tu vida? Su respuesta fue un afirmativo: Si, a lo que dije: MI QUERIDO AMIGO TU ESTAS MAS JUDAIZADO QUE YO.

Esa expresión de “judaizar o judaizantes” actualmente tiene un concepto totalmente diferente de cuando se pronunció en el siglo I, de la misma forma que el término “secta” cuyo significado fue cambiado, así lo fue con el término “judaizar”.    En esta investigación y estudio, judaizar tiene dos usos:

-          Primero: Judaizar, como imponer al no judío prácticas y costumbres judías para obligarlos a hacerse judíos como condición para la salvación (Maaseh/Hechos 15:1-5) (Galatiyim/Gálatas 2:14).

-          Segundo: Como afirmar que toda práctica y costumbre judía está prohibida al no judío y que todo aquel que practique algo proveniente del judaísmo, judaíza.

Analicemos cada uno de estos niveles de orden.

Judaizar como imposición para Salvación

En los casos de Maaseh y Galatiyim, aunque son diferentes, son los textos usados para hablar de judaizar.  Analicemos dicha posición.   El contexto de Maaseh 15, nos confronta con algunos datos interesantes entre los cuales destacan los siguientes:

a)      Era una opinión no autorizada por los Emisarios/Apóstoles (15:24)

b)     Afirmaban que para ser salvos, además del arrepentimiento y la fe en la promesa del perdón de los pecados sobre la base de la obra realizada por Mashíaj, los conversos de entre los gentiles tenías que hacerse judíos (circuncidarse físicamente) para concretar la salvación.

Esto muestra que estamos en presencia de una buena motivación, pero una incorrecta información.   ¿Cuál era la buena motivación? En el judaísmo, la “salvación” significaba el privilegio de entrar en el Maljut Ha’Shamayim/El Reino de los Cielos.   El judaísmo ha enseñado que los justos de entre las naciones gentiles (no Israel) compartirán con los justos de entre los judíos el Reino Mesiánico.

Sin embargo, estos judíos provenientes de la rama de los “Perushim/Fariseos”, creyentes en Yeshúa, estaban convencidos que el Reino de los Cielos había comenzado con la resurrección de Yeshúa entre los muertos, y como según su perspectiva, los judíos eran los únicos destinatarios del reino y los gentiles tendrían que esperar hasta la resurrección para experimentarlo, deseaban que sus hermanos gentiles pudieran experimentar la bendición del Reino iniciado con la Resurrección de Yeshúa sin tener que esperar hasta el día de la resurrección de entre los muertos.  ¿Cómo hacer para que pudieran “ser salvos”, es decir “entrar” de una vez en el Reino sin el compás de espera predicho?  Su solución fue muy práctica: que se circunciden según el rito de Moshé, es decir, que se hagan judíos por la circuncisión física.

¿Cuál era la información incorrecta? Pablo y Bernabé enseñaban otra diferente.   Afirmaban que la muerte y resurrección de Yeshúa ciertamente había iniciado el Reino Mesiánico prometido exclusivamente a Israel; pero que los gentiles que se convertían al Di-s de Israel mediante Yeshúa, eran recibidos como conciudadanos del reino, sin exigirles que se hagan judíos, ni vivan como judíos por medio de la circuncisión física.   Así pues, hubo una gran discusión y el asunto fue traído al Beit Din Natzrati, es decir al Concilio de Justicia Nazareno establecido por Yeshúa, bajo la dirección de su hermano Jacobo/Santiago.   Ocho resoluciones salieron luego de oración y análisis del asunto, y fueron los siguientes:

1)     No hacerse judíos por medio de la circuncisión

Los gentiles/extranjeros (no judíos) que se convierten al Di-s de Israel mediante Yeshúa, no tienen que circuncidarse según el rito de Moshé, les está prohibido hacerse judíos por medio de la circuncisión física y no están obligados a guardar la Toráh para ser salvos, esto debe ser aclarado, aquí no se está diciendo que no puedan hacer cosas judías, sino que no necesitan circuncidarse para vivir como tales, pueden vivir como judíos sin necesidad de circuncisión física, pues un nuevo modo de circuncisión es establecido para ellos: El Bautismo.   También es digno de aclarar que el gentil/extranjero, no necesita guardar la Toráh para ser salvo es decir para entrar al Reino de los Cielos, su salvación está en la persona de Yeshúa, y si él quiere guardar la Toráh, procederá a bautizarse, pero este guardar la Toráh no es para salvación sino como acto de obediencia.

En otras palabras, para entrar al Reino Mesiánico, el asunto de la etnicidad no es el factor, sino el arrepentimiento.   En este sentido, su vuelta a Di-s y su conversión por la fe en la promesa del perdón anunciada por el Padre, sobre la base de la obra realizada por Yeshúa, les ha hecho partícipes y ciudadanos del Reino, como una expresión del amor y la gracia de Di-s (Maaseh/Hechos 15:7-14) (Galatiyim/Gálatas 2:14).

2)     Evidencias de purificación:

No obstante lo anterior, los conversos de entre los gentiles/extranjeros, deberán mostrar ciertas evidencias pre-anunciadas por los profetas, para destacar que han sido purificados, limpiados y tomados como pueblo santo y redimido de Di-s (Maaseh 15:14-18).

3)     Sujeción a las Leyes Noájidas:

Los gentiles básicamente debían sujetarse a las leyes previamente establecidas por los profetas para cualquier temeroso de Di-s entre las naciones, estas leyes en el judaísmo reciben el nombre de Leyes Noájidas, las cuales son siete principios y cada principio tiene sus reglas que la sustentan (Maaseh 15:19-20)

4)     Dar testimonio de obediencia en las cosas primordiales:

Debido a la cultura del tiempo y al origen de los gentiles/extranjeros, eran muy común la observancia de ciertos rituales ceremoniales a los ídolos, por tal razón y en consecuencia los Emisarios/Apóstoles ordenan 4 principios que urge cumplan de entrada, los cuales son:

-          Abstención de todo lo que provenga de contaminación de los ídolos, esto a causa de la fuerte idolatría de los conversos.

-          Abstención de comer sangre, esto a causa de la costumbre de rituales en los cuales las personas se habían habituado a beber la sangre.

-          Abstención de comer animales ahogados, esto a causa de la cultura que sin importan ponía al consumo de los clientes la venta de carne incluso de animales muertos con su sangre.

-          Abstención de impureza sexual, esto a causa de la costumbre de fornicación y adulterio vistos como actos normales de la cultura donde procedían.

Estos pecados eran muy comunes y muy practicados por los conversos de origen gentil/extranjero y por tal razón necesitaban una resolución inmediata.

5)     Adiestramiento Introductorio:

Los creyentes de origen no judío, deberán guardar estos cuatro decretos y por lo tanto se les deberá enseñar e instruir acerca de los mismos (Maaseh 15:25-27) (16:4)

6)     Testimonio a los judíos ortodoxos:

Los creyentes de origen no judío, harán mucho bien a la causa de Yeshúa y de Su Reino dado por el Padre, si al profesar la fe en él automáticamente practicaban estos cuatro decretos ya que con esto los judíos ortodoxos verían que en el Judaísmo según Yeshúa se seguía sosteniendo la fe judía lo que ayudaría a provocarles a celos para de este modo poder ver que Yeshúa es El Mesías que había de venir.

7)     Aprendizaje de la Toráh:

Los creyentes de origen no judío tienen la libertad para aprender de las enseñanzas de Moisés y los profetas, asistiendo a la sinagogas judías donde es leído y predicado cada sábado, y así de una manera muy personal por propia convicción ir aprendiendo a obedecer y agradar a Di-s paso a paso, poco a poco, en obediencia a la Toráh.    Una vez entendido el asunto de la Toráh entonces estos conversos tomaban el paso decisivo de sumergirse en las aguas bautismales como prueba de su decisión a la obediencia a Di-s y como señal de circuncisión externa.

8)     Confirmarse en la doctrina de Yeshúa y los Emisarios

Las comunidades de creyentes de origen gentil serán confirmadas y aumentarán en número, cuando se guíen por estos principios (Maaseh 16:5).

En Galatiyim/Gálatas 2:14, encontramos el caso de Kefas/Pedro en Antioquía de Siria, una región sumamente importante por la existencia de comunidades nazarenas y judías y por su recibimiento de Yeshúa como Mashíaj, tanto por parte de judíos como de gentiles (no judíos).   El texto dice así:

-          Si tú siendo judío vives como los gentiles y no como judío, ¿Por qué obligas a los gentiles a judaizar?

Este es el texto predilecto de aquellos que creen tener en él una base para enseñar que no tienen porqué judaizar, un texto fuera de contexto es un buen pretexto para el error.  Con la intensión de trazar bien los escritos de un Rabino como Shaúl/Pablo, debemos tener presente varios elementos necesarios para ubicarnos bien en el asunto expuesto delante de nuestros ojos.  En este sentido, los siguientes deberán ser tenidos en cuenta:

a)      Limitando el caso:

¿De qué asunto específico se está hablando aquí? La respuesta se encuentra en 2:12 donde ser afirma:

-          Pues antes que vinieses algunos departe de Yaakovo, comía con los gentiles, pero después que vinieron, se retraía y se apartaba, porque tenía miedo de los de la circuncisión”

b)     ¿Cuál era realmente el problema de Kefas?

La respuesta es: miedo a los de la circuncisión.   En el judaísmo se había establecido una “cerca alrededor de la Toráh” (una serie de mandamientos rabínicos en apariencia para proteger aún más el cumplimiento de los mandamientos divinos) y en cuanto a comer con gentiles/no judíos, el mandamiento rabínico (dogma) que protegía la obediencia al mandamiento de la dieta bíblica (comer kosher) (apta/adecuado para comer) era la prohibición absoluta de comer con gentiles/paganos, no solo el no comer con ellos, sino también ni siquiera entrar a su casa (Maaseh/Hechos 10:28).   ¿Por qué? Porque lo más probable es que la comida no fuera Kosher o hubiese sido sacrificada previamente a los ídolos.  Para evitar problemas y no tener que estar haciendo averiguaciones, se resolvió que mejor era no comer con los gentiles/paganos/idólatras.   Sin embargo, ahora estamos en presencia de gentiles conversos ¿Debían los gentiles conversos comer igual que antes o debían cambiar sus hábitos alimenticios?

c)      El evento de Galatiyim fue antes del Concilio de Maaseh 15

Esto es algo que muchos no han tomado en cuenta, el tiempo o momento en que se presentaron las cosas, ya que aunque el libro de Gálatas esta mucho después del libro de Hechos en nuestras Biblias, los eventos en ellos acontecieron casi dentro del mismo tiempo.    Esto significa que ni Kefas ni Shaúl tenían la ventaja de la decisión del Beit Din de Jerusalém.   Por lo tanto, en un principio, tanto Shaúl como Kefas entendieron que por el bien de la salvación de los gentiles, si había que ignorar “la cerca/los dogmas rabínicos” con respecto del “comer con gentiles” sin seguir la totalidad de las reglas del Kashrut, tanto para ganarlos para el Reino, como para preservar la unidad de la fe, por un “principio de mayor peso”, en este caso, la salvación de los gentiles y su entrada al reino de los cielos, era permitido comer con ellos probado que su comida no era sacrificado a ídolos y fuera kosher.

Tengamos presente que los conversos de entre los gentiles en aquella región de Siria llevaban algún tiempo aprendiendo de los judíos acerca de estas cosas.   Pero cuando llegaron los judíos de Jerusalém (quizás visitantes para mirar la obra entre los gentiles) que se mantenían entre las comunidades judías con “la cerca/Ley o Dogmas rabínicos añadidos para proteger la obediencia a la Toráh) una de ellas “no comer con gentiles”, Kefas entonces, para evitar problemas, se retiraba y se escondía de sus hermanos de origen gentil, absteniéndose de comer con ellos aunque su comida fuera apta y así preservar la paz con los visitantes que al parecer guardaban aún “la cerca”.

d)     Un error gravísimo:

Esto era un grave error.   Rab Shaúl ahora Sheliaj/Emisario/Apóstol/Enviado a los gentiles, no estaba dispuesto a hacer esa concesión.  Por lo tanto dijo a Pedro:

-          Si tú siendo judío, vives como los gentiles y no como judío ¿Por qué obligas a los gentiles a judaizar?

¿Qué significa esto realmente? ¿Vivía Kefas como judío o como gentil? Si vivía como judío, ¿sobre qué base le dice Shaúl: “vives como los gentiles?   En el asunto del comer, que ya fue explicado, Kefas no seguía las reglas rabínicas del Kashrut en su totalidad, por amor a los gentiles, así que en ese sentido específico, Kefas no vivía “como judío rabínico” sino como “judío torahíco”, es decir desde el punto de vista del judaísmo tradicional de acuerdo a las Obras de la Ley (dogmas rabínicos) la conducta de Kefas sería de dudosa aceptación, pero de acuerdo al judaísmo bíblico y en obediencia a la Toráh (La Ley de Di-s y no las Obras de la Ley las reglas rabínicas) Kefas estaba actuando adecuadamente.

El punto de Shaúl es este: Si por el bien del Reino en muchas cosas no te sujetas a las Obras de la Ley (Halajót/Ley Rabínica llamado en los Escritos Nazarenos como “Obras de la Ley”), ¿Por qué entonces ahora das la impresión a los creyentes de origen gentil, que ellos mismos tienen que sujetarse a esas reglas?    Cuando los cristianos leen el término “Ley” en sus biblias piensan que donde ese término aparezca se refiere a la Ley de Di-s promulgada con Moisés, pero este asunto queda claro en dos versos que aparentemente se contradicen: Romiyim/Romanos 3:20 y 2:13, en 3:20 Shaúl se refiere a “La cerca” los dogmas rabínicos establecidos para proteger la obediencia a la Toráh, las reglas que todo judío debe seguir, en 2:13 Shaúl se refiere a la Toráh pura y sin añadiduras.  Así que Kefas sin otros judíos entre los gentiles optaba por su obediencia a la Toráh pura, mientras con otros judíos nazarenos de origen fariseo optaba por su obediencia a la Toráh cumpliendo las reglas rabínicas.

La idea de Shaúl es que con tal actitud, se estaba enviando un mensaje equivocado a los gentiles de que si no vivían como judíos (bajo las obras de la Ley) no podían ser parte de esta gran salvación que les había llegado, con solo aceptar a Yeshúa y volverse en obediencia a Di-s cumpliendo su Toráh pura sin añadiduras o dogmas rabínicos.   Por lo tanto, Galatiyim 2:14 no significa que Kefas haya dejado el judaísmo bíblico (obediencia a la Toráh), ni que por su aceptación de Yeshúa como El Mesías rompiese con el judaísmo en general o dejase de ser judío sino que significa que tanto Kefas como Shaúl entre otros ya no cumplían por amor a los conversos gentiles el judaísmo rabínico el cual imponía ciertas reglas a las que Shaúl denomina “Obras de la Ley” para protegerles su obediencia a la Toráh.  

Así que para Shaúl estaba más que claro, que había que tener mucho cuidado de no imponer las “obras de la ley” (leyes rabínicas) de ciertos asuntos perfectamente entendibles dentro de la comunidad judía, como válida y exigida para los gentiles, porque con tal actitud estaríamos impidiendo la salvación de muchos gentiles a causa de esas “reglas o cargas” y haciéndola depender de las Obras de la Ley/Leyes Rabínicas y eventualmente del Legalismo Rabínico y no de los méritos del Mesías Yeshúa.   En tal caso, esto no sería realmente salvación y conversión sino asimilación cultural.

En este sentido general pues, el Judaísmo Nazareno (El judaísmo según Yeshúa) como el Mesianismo (la restauración de las raíces hebreas en congregaciones cristianas) no es judaizar como dicho concepto intenta explicar la buena motivación, pero la mala información de algunos judíos de origen fariseo seguidores de Yeshúa quienes pretendieron obligar a los creyentes de origen gentil/extranjero/pagano a circuncidarse según el rito de Moisés y guardar la Ley judía (el proceso rabínico para la conversión al judaísmo) como condición necesaria para la salvación, además del arrepentimiento, la conversión y la fe hacia Di-s en virtud de la obra realizada por Yeshúa (Maaseh 15).

Ni tampoco es judaizar en el sentido de imponer la asimilación de prácticas y costumbres judías no establecidas por la Toráh sino por los rabínos, como condición necesaria para la unidad de la fe y la preservación de su status como miembros de la familia de los santos (Israel) (Galatiyim 2:14).    El Mesianismo (la restauración del judaísmo nazareno en las congregaciones cristianas no judías) entiende que la obra de la redención del alma que el Padre encomendó a Su Ungido, fue ejecutada perfectamente por Yeshúa y por lo tanto no hay nada que añadirle ni quitarle en consecuencia todo creyente de origen gentil/extranjero/pagano está completo en El Mesías.

El Mesianismo afirma que específicamente los creyentes de origen gentil, son salvos igualmente que los judíos, por la gracia de Di-s manifestada en las promesas de redención anunciadas por los profetas y confirmadas en la vida, muerte y resurrección de Yeshúa, lo creyentes de origen gentil no tienen que hacerse judíos de acuerdo a la Ley Rabínica cumpliendo con los dogmas del proceso de conversión establecido en el sistema de Obras de la Ley exigiéndoles que vivan como judíos rabínicos para los efectos de su salvación y su permanencia dentro de la familia de los Santos, ellos con Yeshúa están completamente hechos nueva criatura (de gentil a judío) ellos con Yeshúa están plenamente aceptados (de extranjeros a Israelitas) sin necesidad de nada más.

Judaizar según el Decreto Católico

Hemos visto el concepto de “judaizar” según el concepto histórico bíblico, desconocido para muchos, pero ahora veremos el concepto más conocido por todos sobre “judaizar” según la mentalidad católica e incluso heredada al protestantismo evangélico.    Decretado por los Concilios Católicos especialmente por el de Nicea en 325 de nuestra era común.   En la Carta imperial enviada por Constantino Augusto a las Iglesias se afirmó que un sagrado principio de la Iglesia Católica Apostólica y Romana, es instruir a sus fieles en la comprensión de la unidad de la fe cristiana eliminando de sus prácticas, todo lo que tenga sabor a judío, para no tener nada compartido con ese pueblo “asesino del Mesías”.    Debido a este dogma ahora católico, se cambiaron todas las solemnidades cristianas que tenían raíces hebreas y se le dio un sabor “occidental” para intentar borrar de las mismas toda sazón judía.   Desde el cambio del Shabbát por el Día venerable del Sol (domingo) como nuevo día de adoración para los cristianos en oposición al Shabbát judío y el cambio de la fecha de la muerte y resurrección de Yeshúa, hasta la institución de fiestas y celebraciones mayoritariamente de origen pagano, completamente desconectándose de sus raíces hebreas.

A partir de allí, la Iglesia Romana decretó que todo el que practicara algún rito o celebración judías (incluso ser un mesiánico judío nazareno observante) se haría participe de las plagas escritas en la Biblia y sería reo de condenación eterna.   Cualquier cristiano/mesiánico sorprendido practicando algo judío, sería visto como “judaizante” y colocado en la lista negra de la Iglesia (inquisición).   Debido a estas decisiones de los Concilios Católicos, subsiste dentro de las diferentes sectas cristianas la opinión de que practicar algo judío es judaizar y esto explica porqué existen aún líderes protestantes y evangélicos acusando al Mesianismo (la restauración de las raíces hebreas en las congregaciones cristianas) de ser un movimiento judaizante.    Siendo que la mentalidad católica todavía subsiste en muchos líderes protestantes y evangélicos, las ideas de los papas aún continúan siendo propagadas por ellos, sin darse cuenta que no defienden “la fe dada una veza los santos”, sino principios y promulgaciones católico-romanos y antijudíos.

Dentro del Mesianismo (la restauración de las raíces hebreas en las congregaciones cristianas) se permite a los creyentes de origen gentil, compartir en la Sinagoga muchas expresiones de fe, por medio de solemnidades y liturgias marcadamente judías, la mentalidad romana al encontrarse con eso, ignorante de lo que está detrás, inmediatamente afirma que se trata de un movimiento judaizante; incluso dentro de muchas comunidades judío mesiánicas todavía se mantienen reminiscencias de la teología católica de que a los creyentes de origen gentil les está prohibido o no les es necesario todo acceso a la riqueza de la herencia israelita.   El Judaísmo Nazareno al igual que su fundador reconoce que ahora en Yeshúa todos tanto judíos como gentiles podemos disfrutar de esa herencia Israelita, la fe hebrea una vez dada a los santos.

Lo que muchos cristianos protestantes no se han percatado es que ellos están más judaizados que nosotros, ya que la mayoría de las prácticas cristianas como lo son la liberación, la sanidad, la Cena del Señor, el presentar a los niños, el diezmar, el usar panderos, el uso de shofares, el leer en público la escritura, la entrega de las primicias, ungir con aceite, el voto de fe, etc., son prácticas netamente de origen judío, por lo que dicho principio católico para declararlas judaizantes aplicaría también a ellos.   Incluso la misma iglesia católica ha judaizado.    En otras palabras si “judaizar” es practicar algo judío, entonces el cristianismo entero es un movimiento esencialmente judaizante, aunque aquí y allá esté transculturado para cubrir su raíz hebrea.

Si tomamos como definición de que judaizar es asimilar costumbres y prácticas judías y que los gentiles solo debemos guardar las reglas de Hechos 15, entonces las demás prácticas especialmente “el ungir con aceite” (Yaakovo/Jacobo (Santiago) 5:14) que no están mencionadas en los decretos del Concilio de Jerusalém, sería judaizar.  ¿Por qué? Porque este es un mandamiento para los judíos ya que la Carta de Yaakovo expresa su destinatario (Yaakovo 5:15).

Si las únicas restricciones válidas para los creyentes no judíos son las contempladas en Maaseh/Hechos 15 ¿Qué hacer con los demás mandamientos dados luego por los apóstoles en relación con el matrimonio, los negocios, la oración, el culto, las ofrendas, los compromisos, los juramentos, etc.?  Estos hechos demuestran que el propósito por el cual fueron dados los cuatro decretos del Concilio de Jerusalém no es limitante en ninguna manera del resto de los mandamientos.  La Restauración de las Raíces Hebreas en las Congregaciones Cristianas (Mesianismo) intenta no excluir al no judío de la herencia de Israel, sino servir de instrumento de Di-s para mostrar qué parte de la herencia ha sido dada también al no judío para que pueda disfrutar dentro de Israel como parte de la familia de los santos (Israel).   Esto es lo correcto, porque aún dentro de la Toráh, hay mandamientos que son dados a todos, pero también los hay que son dados a ciertos grupos específicos, según sea su rol y las responsabilidades de cada uno.   Una es la Ley a Rubén y otra la Ley a Judá y otra la Ley a Leví y otra la Ley para todos.    Cuando el creyente de origen gentil es traído cercano por la Sangre del Mesías, a él también le está reservada una Ley o porción de la herencia, no para sustituir a Israel como pueblo de Di-s, ni para tomarse toda la provisión, sino para compartir con el resto de Israel, sus hermanos, la parte de la herencia del Reino que les ha sido reservada por el Di-s de Israel.    Así pues, será un deber del creyente de origen gentil decir con el judío:

-          Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos y es hermosa la herencia que me ha tocado (Tehilim/Salmos16:1)

Conclusión:

Judaizar, entonces desde el concepto bíblico es querer hacer que los creyentes de origen gentil se hagan judíos cumpliendo el proceso de conversión judía establecido por la ley rabínica como necesaria para completar su salvación e incorporación que es solo por medio de Yeshúa.    Judaizar desde el concepto cristiano, es hacer o tener cosas, costumbres, etc., de origen judío.    ¿Qué concepto tiene usted?    Si usted cree no estar judaizado, ahora hare una pregunta:

¿Cuándo usted recibió a Jesús de Nazaret, al hacer su confesión de fe no dijo usted: Jesús ven a mi corazón se tu el Rey de mi vida?  Quizá lo dijo así o de otro modo, entonces mi amado lector/lectora usted tiene a un judío viviendo en su corazón, un judío que de él se dijo: ES EL REY DE ISRAEL EL MESIAS QUE HABIA DE VENIR, algo que Él mismo reconoció ser, así que si usted dijo: “Se El Rey de mi vida” mi amado lector/lectora usted se judaizó, pues recibió en su vida al Mesías Judío.  

 
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