OR TESHUVA
  Origen Bíblico del Judaísmo Ortodoxo
 

El Judaísmo Es Bíblico

Introducción:

No se ha preguntado en alguna ocasión: Si Di-s tuviese una religión, ¿Cuál sería? De entre las numerosas religiones existentes, ¿Cuáles Él apoyaría? ¿Será que Di-s, Yeshúa, Pedro, Juan o Pablo habrían creado el cristianismo en sus más diversas vertientes? ¿Será que Di-s apoyaría todos los segmentos, conceptos y doctrinas del judaísmo contemporáneo?   Si creemos que toda la Biblia es la auténtica Palabra inspirada por el propio Di-s, podemos entonces, en un análisis rápido, responder que Di-s no apoyaría ninguna religión humana que estuviese fuera o que fuese contraria a Su Palabra ya revelada. También, ciertamente, muchos puntos y conceptos tanto del judaísmo, como del cristianismo contemporáneo serían abominados por el Eterno de Israel, ¡Bendito sea Él!

Una Fe Inmutable revelado por Di-s

La gran verdad no percibida por muchos es que el Di-s de Abraham, Isaac y Jacob, el Di-s creador del Universo es inmutable (Malaquías 3:6).    Vemos esto en todas las Sagradas Escrituras.    Si creemos que, Yeshúa Ha Mashíaj (llamado Jesucristo), el unigénito y primogénito del Di-s Creador, teniendo él la misma naturaleza divina y unidad con el Padre, entonces Yeshúa también es inmutable como el Padre.    Podemos comprobar la inmutabilidad de Yeshúa en el libro de (Maaseh/Hebreos 13:8)  Así, el Padre está en el Hijo y el Hijo está en el Padre, en una perfecta unidad y sintonía.   Es lo que dice el Testimonio de Yohanán/Juan en el verso 21 del capítulo 17.

El Sheliaj Shaúl (Emisario/Apóstol Pablo) dice que desde el inicio de todas las cosas

-          “…Él (Yeshúa) es la imagen del Di-s invisible, el primogénito de toda la creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten…” (Qolasiyím/Colosenses 1: 15-17).

O sea, Yeshúa no actúa, crea o es diferente a Su Padre.   Cuando Di-s creó al hombre a su imagen y semejanza (Génesis 1:26) y lo colocó para habitar y labrar la tierra, éste no fue creado para morir ni tampoco para tener sus días de vida limitados.   Afirmar que el hombre fue creado a imagen y semejanza de Di-s (aún siendo interpretado en el sentido espiritual) para vivir sin relacionarse con Di-s, no tiene sentido en la Biblia.

Sabemos que el pecado fue el causante de la ruptura de esa relación y distanciamiento del hombre con su creador.   El hombre fue entonces privado de comer del Árbol de la Vida, no pudiendo más vivir eternamente (Bereshit/Génesis 3:22).    El Eterno lo sacó fuera del Jardín del Edén para labrar la tierra de la cual fue formado (Bereshit 3:23).    Aquí están las dos palabras claves: El árbol de la vida y el Edén, tipificando la eternidad y la vida de unión con Di-s creador.    A partir de esta caída, inmediatamente Di-s comienza a cuidar y proveer al hombre pecador la redención para que pudiese volver al Edén.   Por eso, la Toráh, La Palabra de Di-s, el verbo, se haría carne y habitaría entre nosotros, padecería por nosotros, a fin de remover la naturaleza pecaminosa del hombre para que este pudiese volver al eterno Edén.   A fin de que el hombre entendiese todo este proceso de redención a través de un Mesías, el Hijo de Di-s, Di-s comienza ya con Adán y sus descendientes la enseñanza de varios y preciosos conceptos para que el Edén, el Paraíso, fuese recuperado.

Di-s siempre quiso revelarse al hombre en el sentido de reconectarlo con Él y a su Eternidad. El término “Religión” (religar, reconectar, del latín “religare”) nos dice mucho más que una mera religión humana. Debemos entender que Di-s tiene una religión, no humana, sino divina en el sentido que el hombre se reconecte a Él y vuelva al Edén.   Es muy importante notar que Di-s podría haber dicho en la Toráh todo esto de una sola vez, revelando todas las etapas de la redención al hombre.   Pero Él no lo hizo así. Él prefirió mostrar al hombre esta “Teshuvá” (
תשובה – camino de vuelta, arrepentimiento) en etapas, centralizando Su estrategia de rescate a través de un Salvador, un Redentor, dando esta misión a su propio Hijo.

La “religión” de
Di-s, entonces, se comienza a despuntar con el propio Adán, aquel que perdió el Edén.   (A fin de esbozar este plan divino de redención, citaremos algunos de los héroes de la fe, mencionados en Hebreos capítulo 11, que fueron mensajeros de parte de las enseñanzas que componen la religión de Di-s).    Di-s instruye a Adán sobre el peligro y el daño del pecado, sobre el concepto del libre albedrío y anuncia a éste la venida del Mesías que destruiría a la “serpiente”, el diablo (Bereshit 3:15). A través de sus hijos Abel y Set, Di-s muestra al hombre que Él se agrada de las primicias de un rebaño, del sacrificio de sangre de animales en el sentido futuro, ya que la vida eterna y la remisión del pecado se darían por medio del derramamiento de sangre, haciendo alusión al Mesías que vendría. En seguida, Di-s da una increíble revelación al hombre: era posible vencer el pecado y andar nuevamente con Él.

Di-s amó tanto el estilo de vida y el testimonio de Enoc que fue arrebatado para sí (Bereshit 5: 23-24).   Buscando en la misma Toráh el entendimiento de las revelaciones de Di-s para el rescate del hombre, surge otro personaje a través de quien Di-s hablaría a la humanidad: Noé. Si por un lado, el pecado abundaba en la tierra como consecuencia de la separación entre el hombre y Di-s, por otro lado, el Creador enseña y ordena a Noé la construcción de un arca grande por medio de la cual los justos serían salvos y recatados del juicio divino.   Dice la Palabra que por la fe, Noé condenó al mundo y se convirtió en heredero de la justicia (Ivrím Netzarím/Hebreos Nazarenos 11:7).

A través de la generación de Noé, Di-s escoge a su hijo Sem y muestra que éste sería fiel a sus generaciones.   El pueblo semita (descendientes de Sem) haría parte del plan de la redención divina.   Para comprobar tal fidelidad, Di-s visita a la 9ª generación de Sem, escogiendo así a Abram (quien sería después Abraham), el hebreo, o sea, aquel que cruzaría el desierto desde Ur de Caldea hasta la tierra de Canaan, la tierra prometida.   Así, la “religión” de Di-s tiene más de un personaje con quien es celebrada una alianza perpetua.   Di-s ahora desea un pueblo y una tierra para que el hombre continúe entendiendo Su Plan de redención.   A Abraham, nuestro padre de la fe, Di-s le revela Su bendición a sus descendientes de sangre, así como también Su amor y deseo de rescatar a las naciones de la tierra (Bereshit 12 al 17).   A través de su hijo Isaac, Di-s presenta al “Cordero” que proveería la salvación a la humanidad.   Por Isaac, Di-s determina el linaje del pueblo hebreo y la promesa que de éste también vendría el Redentor.

Pero, es por medio de Jacob que Di-s consolida la formación del pueblo hebreo.  De entre las familias que constituyen las 12 tribus, se destaca la tribu de Juda.   Esta recibiría la bendición por la cual el cetro y el bastón de autoridad no se apartarían de ella hasta que viniese Shiloh (tipificando al Mesías) a quien los pueblos obedecerían (Bereshit 49:10). Así, de Juda, Hijo de Lea, descendería el León, el Redentor.   Es como si Di-s detuviese por un momento el escenario de la redención y abriese ahora un gran paréntesis en la historia: - la revelación de la Torá, o sea, de las sagradas enseñanzas a través de sus mandamientos, estatutos y ordenanzas. Al mismo tiempo que Di-s se auto-revela en la Toráh, mostrando Su Soberanía, Su amor infinito y Su Santo carácter al hombre, Él da enseñanzas que hablan de Su Eterno deseo de hacer que el hombre vuelva al Edén. Por eso, Di-s entrena y prepara a Moisés, tanto en Egipto como en el desierto, para mostrar Su Poder y Su carácter de Gran libertador. Él rescata, entonces, a Su pueblo de la esclavitud y maldad del faraón y los lleva milagrosamente por el desierto en una larga caminata a la tierra prometida a Abraham, la tierra de Canaan.

Simbólicamente, Di-s estaba mostrando al hombre la Gracia que vendría por la Sangre redentora de un cordero que sería inmolado para quitar el pecado del mundo y al mismo tiempo, dejando revelado en la leyes de la Toráh, Su sabiduría para que el hombre fuese, por la gracia, exitoso y próspero en el camino que va a la Canaan celestial.   Di-s aún revela al hombre que Él es Santo y que también quiere que nosotros seamos santos, ejerciendo el perfecto y sublime sacerdocio. Aarón es ese sacerdote escogido y a él le es solicitado que bendiga al pueblo, enfatizando que su Rostro ira a resplandecer en aquel que desee esta luz, esta misericordia y el eterno Shalom (Bemidbar/Números. 6: 24-26).

El Tiempo pasa y las tribus se establecen en la tierra prometida. Pero Di-s no se da por satisfecho.   Él ahora quiere mostrar un Rey. El Rey de reyes. Enemigos de todos lados intentarán destruir este reinado. Sin embargo, por medio de alabanzas y en la más perfecta adoración de un corazón errante, pero contrito y humillado, Di-s revela más de su “religión” a través del Rey David. En éste vemos la imagen de un “Ben David”, de un Hijo de David, un propósito del surgimiento del Rey de los reyes, el Mesías, el ungido del corazón del Padre. Tipificando aún la gloria de este Rey y de Su Reino milenario de Jerusalén, despunta Salomón en su sabiduría y gloria. El pueblo no pudo entender todo esto.   No vivía según las leyes y propósitos del Eterno y por eso sufrió mucho, siendo exiliado de la tierra prometida. O sea, al mismo tiempo en que tenían el derecho y el libre albedrío de vivir en una tierra que corre leche y miel, se dejan caer en la opresión del exilio, en una tierra extraña a las promesas.   Di-s no desiste del rescate, y levanta profetas como Daniel. Después vinieron Esdras y Nehemías, que fueron grandes restauradores de los valores de la Toráh, de las enseñanzas olvidadas por le pueblo. Así se rescatan las enseñanzas divinas, restauran el culto a Di-s y vuelven a la tierra de sus padres.   Pero Di-s no desiste de la continuidad de su plan de redención. Conceptos y principios acerca de su Mesías, Su unigénito, necesitaban ser enseñados al pueblo claramente. Su Hijo sería llamado de Emmanuel (Di-s con nosotros). El habla entonces por la boca del profeta Isaías sobre la primera venida de Su Hijo que traería la redención eterna para aquellos que en él creyesen. Jeremías, Ezequiel, Zacarías y otros hablaron también de la segunda venida del Mesías en gloria cuando reinará por mil años con sus elegidos. Di-s enseña al pueblo de Israel y también a las naciones, su amor inconmensurable, pero también sobre Su Juicio que vendrá sobre la tierra.

Venido Mashiaj: No hay cambio de religión

En este preciso momento, Di-s decide que es hora de enviar a Su Hijo que hablará abiertamente sobre esta redención Eterna. Yeshúa entonces trae consigo la gracia de la Salvación proclamada en la Ley divina. Él fue el sacrificio vicario perfecto, vertiendo su sangre para redimir a los pecadores. Él trae la redención interior, la resurrección. Él se muestra obediente al Padre, viviendo y enseñando los principios de la Toráh a todos. El cumple la ley, trayendo equilibrio y revelación. No existía en Él no cumplir la Toráh de Di-s, porque Él era la propia Toráh (Palabra de Instrucción del propio Di-s) que se hizo carne, el Verbo que habitó entre nosotros. Él es el Amén, pues en Él la fidelidad de Di-s se cumple a través de todas las bendiciones y promesas que Él mismo nos trae (Carta a los Qorintiyím Bet/2 Corintios 1: 20). Él es el camino, la verdad y la propia vida eterna.   El Edén descendió a la tierra, y a los hombres de buena voluntad. Yeshúa enfatizó los propósitos del Padre y jamás contradijo las leyes dadas por el Padre a lo largo de la historia. Él deja esta tierra hablando de su segunda venida, cuando entonces continuará el proceso de redención y restauración de todas las cosas (Maaseh/Hechos 3: 21). Él habló del inicio y del fin, mostrando el maravilloso Edén, Su deseo inicial y el reino eterno para aquellos que en Él creyesen.

En todo esto, Yeshúa continuó en los principios del judaísmo Bíblico de su Padre.  Sería algo extraño al Hijo, cambiar el propósito del Padre.  ¿Corregiría Yeshúa a su Padre cuando éste dio a los hombres el concepto de la existencia de un solo Di-s, de un solo Mesías, de una sola redención por el sacrificio de sangre? ¿Cambiaría Él una “Yud” (equivalente a la letra “i” – en la VRV 1960 se traduce como j – siendo la menor letra de la lengua hebrea) de la ley? ¡Claro que no!   Sus seguidores, apóstoles y discípulos también procedieron como Yeshúa y fueron celosos de la Ley (Maaseh/Hechos. 21: 20).   Vemos a Pedro quien continúa llevando a sus compatriotas y a los gentiles que vivían en Israel, el Judaísmo de Yeshúa. Pablo fue más allá, cruzó mares y atravesó países como un verdadero hebreo
, llevando este mensaje de una redención completa en Yeshúa, el Mesías Judío. Pablo, hebreo de hebreos, fariseo de fariseos, celoso de la ley y practicante de todo el judaísmo bíblico, confrontó sus principios y doctrinas con el paganismo de los gentiles. Las naciones ahora podían tener acceso a ese judaísmo divino, libre de las equivocaciones de los rabinos y los legalistas de la época que no conocieron ni reconocieron a Yeshúa como el Mesías de Israel.   Lucas compila los Hechos de los apóstoles, constituyendo la base para la Iglesia Judía del Primer siglo, reuniendo a Judíos y gentiles creyentes en Yeshúa. Ambos vivían según su llamado: Los judíos creyentes vivían como judíos, preservando su identidad judía. Los gentiles creyentes también vivían como gentiles no convirtiéndose al judaísmo. El primer Concilio de Jerusalén deja muy claro este tema (Maaseh/Hechos 15).

Otros discípulos como Yaakobo/Jacobo/Santiago también escribieron dentro de este prisma judío en sintonía con la Toráh, recordándonos los principios de la Toráh, como por ejemplo. No es posible que exista fe sin obras.   Finalmente aparece Juan, el apóstol querido y más joven de Yeshúa. En la Isla de Patmos, él recibe la revelación sobre la segunda venida de Yeshúa en gloria, de la redención completa y del final del mundo, del juicio final y del Reino venidero, señalando las últimas palabras de las Sagradas Escrituras. De sus 406 versículos del libro, después llamado Apocalipsis, él repite más de 278 versículos de la Toráh, mostrando que todos los libros están en la misma sintonía del judaísmo bíblico de Di-s.   En resumen, Di-s en el principio habló del Edén y termina hablando del mismo Edén, mostrando y dando testimonio de la Nueva “Yerushalaim Shel zajav” (Jerusalén de Oro), del paraíso y de la eternidad, del Edén ahora rescatado para siempre.   Ninguna religión del mundo mostró todo este plan de una manera lógica y poderosa. Tampoco presentó un alto patrón moral que es más importante de que cualquier otra doctrina, como enseña el judaísmo bíblico de Di-s.

Por designios no ajenos a la voluntad divina, Israel fue llamado por el emperador Adriano de “Palestina” (alusión a la tierra de los filisteos) y a Jerusalén (La ciudad del Di-s de la Paz) le fue cambiada por “Aelia Capitolina” (Capital del Sol, en homenaje al dios de los paganos). Los judíos en el año 70 d.C. fueron expulsados de su propia tierra y esparcidos por las naciones.  Ya en el siglo II, el judaísmo bíblico de Di-s ya era llamado de Cristianismo, y asentados en Roma, se comenzó a esparcir por el mundo.   Sentimientos antisemitas hicieron que los cristianos, a partir del siglo III se tornasen cada vez más distantes del pueblo judío y de los principios judíos. Sin duda el mayor error de la historia de la redención fue cuando el hombre ignoró en parte esta divina enseñanza, apartándose cada vez más de las raíces judías de su fe. Unos fueron movidos por fuertes emociones de una experiencia con el propio Di-s, otros movidos por sus propias ambiciones carnales. Estos fueron poco a poco ignorando las enseñanzas de la Santa Toráh, aboliendo leyes, cambiando conceptos, ajustando la justicia divina a la vulnerable justicia humana. Vino la crueldad de la persecución de las Cruzadas en el siglo XII. Más tarde, la situación se empeoró aún más para el lado de los judíos, quienes a partir del siglo XV en adelante, pasaron por las atrocidades y crueldades de las hogueras de la Inquisición del Santo oficio de Roma. El cristianismo Romano en el siglo XVI se debilita un poco con la ruptura de aquellos que dieron origen a la reforma Protestante. Después llegamos al fondo del pozo, cuando en la Segunda Guerra Mundial, cerca de seis millones de judíos fueron asesinados en los campos de concentración. El enemigo quería exterminar para siempre al pueblo de la Biblia, y consecuentemente, el cumplimiento profético que él trae y que aún se irá a cumplir como plan de la redención final de Di-s.

De allí en adelante, grandes gracias y bendiciones han sido recuperadas. Fue creado el Estado de Israel, los judíos comienzan proféticamente a regresar a la tierra prometida. Pero hay mucho por hacer todavía, pues según el profeta Ezequiel es necesario que sea removido el corazón de piedra para dar lugar al corazón de carne, en el contexto de un espíritu nuevo (Yejezqel/Ezequiel 36: 26).  Di-s quiere judíos nacidos de nuevo (Testimonio de Yohanán/Juan 3: 3).   En este punto de la historia, en el final del siglo XX, resurgen los judíos mesiánicos, expresando su derecho de preservar su identidad judía para permitir así el cumplimiento de las profecías mesiánicas y la creencia en la persona de Yeshúa como el Mesías de Israel. Tanto la comunidad judía se incomoda, como la mayoría de los cristianos.   Pero, el movimiento de vuelta a los principios de la Iglesia del Primer siglo gana cada vez más fuerza.   En medio de tanta oposición, surgen de entre los mesiánicos aquellos que proclaman una nueva etapa en el proceso de la redención: la restauración de la Iglesia en los moldes del primer siglo, viviendo los mismos principios que vivieron los profetas, Yeshúa y sus discípulos.   La meta es corregir lo que no ha estado bien a lo largo de la historia.   Corregir la ruta para una Iglesia Santa, pura, sin mancha y joven no será una tarea fácil.

Otra ala del Movimiento judío mesiánico enfatiza en restaurar tradiciones y doctrinas del judaísmo medieval – contemporáneo, en vez de enfatizar el Judaísmo Bíblico de Di-s. Nosotros, en vez de crear más denominaciones y ramificaciones cristianas, queremos ahora nuestra unidad en el Mesías. Judíos y gentiles creyentes en El Mesías, la familia de Di-s (Efesiyim/Efesios 2: 29). Creo que, en el proceso de restauración, aquello que nos une (la sangre y la salvación en Yeshúa) necesita hablar más alto que aquellas doctrinas que han dividido el Cuerpo. Sin santificación, estudio de la Palabra, unción y mucha revelación, no será posible colocar de nuevo a la Iglesia en el mismo patrón dejado por Yeshúa cuando partió del Monte de los Olivos. Creemos el volverá allí en breve (Maaseh/Hechos 1: 11).   Antes de eso, Israel necesita ser salvo (Romiyim/Romanos 11:26). La Iglesia e Israel necesitan pasar por restauraciones profundas.  Hoy el Movimiento Judío Nazareno con la ayuda del Espíritu de lo Alto esta haciendo crecer el número de ramas naturales que constituyen el Israel de Di-s.   Los gentiles en El Mesías, ramas no naturales que fueron injertados en este olivo, necesitan ser restaurados para que permanezcan injertados en un olivo judío.   Éste ha sido el motivo de tantas confusiones y desavenencias entre nosotros.

Pero el muro de separación entre judíos y gentiles ya fue derrumbado.   Ahora es el momento de que ambos dejen sus propios intereses y comiencen juntos, aún no entendiéndolo todo, trabajando cada uno en su llamado. La Iglesia que el Espíritu de Di-s prepara para Su Hijo es joven (sin arruga – Efesiyim/Efesios 5: 27). Entonces es tiempo de renuevo, es tiempo de restaurar y reconstruir juntos el sólido edificio sobre el fundamento de los apóstoles y de los profetas (la Toráh), siendo Yeshúa la piedra angular, en la cual todo el edificio bien coordinado crece para el Templo santo de Adonai (Efesiyím/Efesios 2: 21). El secreto de esta coordinación de las bases del edificio está en el conocimiento de los principios del Judaísmo Bíblico de Di-s vividos por Yeshúa. Que el Eterno levante buenos “Ingenieros” para que trabajen en esta tremenda y eterna obra: “El regreso al Edén”.

-          “Vuélvenos, OH Eterno, a ti, y nos volveremos; Renueva nuestros días como al principio” (Lamentaciones 5: 21).

Judaísmo en el  Antiguo y Nuevo Testamento:

El Judaísmo es la primera religión de los judíos basado en Abraham, la nación de Israel, y el Pacto de la ley del Antiguo Testamento.   Por ende, el Judaísmo se inició con Abraham y corre al Monte Sinaí donde la religión de Di-s para la nación de Israel fue codificada.    Dentro del Judaísmo religioso dado a Moisés están tipos y sombras de un Judaísmo más grande futuro y venidero.   Moisés predijo esta esperanza religiosa diciendo que después de él:

-          YAHWEH vuestro Elohim os levantará profeta de entre vuestros hermanos, como a mí; a él oiréis en todas las cosas que os hable; y toda alma que no oiga a aquel profeta, será desarraigada del pueblo (Hechos 3:22-23).

El Judaísmo expectante por venir vía el profeta sobre el que Moisés habló es el que iba a ser traído y establecido por Yeshúa El Mesías.   Si se niega esto, el que lo hace debe negar el propósito de Yeshúa respecto a los Pactos, el cumplimiento de los tipos y sombras en la religión del Tabernáculo, y también que el Mesías sería Judío y fundaría una religión Judía.   Después de todo el Nuevo Pacto de Yirmeyahu/Jeremías 31:31 es estrictamente Judío.   Es hecho con la casa de Israel y la casa de Juda.    Para que cualquier Gentil tenga acceso a este Pacto él/ella debe convertirse a una religión Judía la cual es simbolizada como el olivo en Romanos capítulo 11.   No hay cosa semejante a que un cristiano no está en ese olivo y no hay tal cosa a un cristiano que niega el Judaísmo del olivo.   El Judaísmo Nazareno es por consiguiente simplemente una religión Judía que incorpora creencias, costumbres, prácticas, conductas, y ordenes judías como se encuentran en el Tanak y los Ketuvím Netzarím (comúnmente llamados Antiguo y Nuevo Testamento de la Biblia).

Dos Judaísmos Primarios

Específicamente hay dos Judaísmos, el antiguo con la esperanza de la venida del Mesías y el nuevo  con el Mesías proclamado Redentor y Rey.    Hay sectas que surgieron del Judaísmo del antiguo Pacto e instituyeron sus propias interpretaciones de la ley.   Las más famosas son los Fariseos y los Saduceos entre otras 4.   Algunas de estas formas de Judaísmo fueron rechazadas por Yeshúa como espurio y falsas.   Sin embargo el fariseísmo era lo mejor de su tiempo de donde se afirma procede el judaísmo ortodoxo de hoy, otros afirmaban Judaísmo entonces y hoy bajo el disfraz de llamarse a sí mismos Ultra-ortodoxos, Conservadores, Construccionistas y Reformados.   Estos Judaísmos modernos están adicionalmente influenciados por un Judaísmo oculto conocido como Kabbalah.   Es la asociación del nombre Judaísmo con brujería.   Esto levanta las cejas de aquellos con una medida de inteligencia porque los mismos orgullosamente utilizarán el nombre Cristiano a pesar del hecho que éste también esté asociado con falsas sectas, cultos, y órdenes de brujería del Catolicismo y Protestantismo (Jesuitas y Francmasones). Esto es una contradicción para no decir otra cosa peor.   El Judaísmo Mesiánico es todavía Judaísmo y sin importar como alguien exprese su disgusto de esta realidad la Iglesia del Nuevo Testamento es solamente Judía.   El Judaísmo Bíblico del Nuevo Testamento es una religión Judía sin importar el prejuicio, antisemitismo, e incluso las negaciones de los mismos judíos.

Conclusión:

Entonces el Judaísmo Bíblico es la creencia en el único Di-s que llamó a Abraham y mediante su simiente todas las naciones de la tierra serían benditas.   Esto incluye a todos los descendientes naturales de Abraham así como también a los Gentiles a quienes Di-s juró una bendición de salvación (vea Carta a Galatiyím/Gálatas 3:8).   Es imposible quitar el Judaísmo como una identidad para el pueblo de Di-s.   Uno no puede decir Yo soy Israel y no confesar al mismo tiempo Judaísmo. Israel y Judaísmo son inseparables.   Israel y Judaísmo asociados apropiadamente en Yeshúa es una religión.   Todos los demás Judaísmos fuera de la ortodoxia simplemente son falsos. ¿Tales falsos Judaísmos hacen impráctico o imposible que los Cristianos utilicen este término? ¡No! En realidad lo usaremos más porque ellos no desean que lo usemos aun cuando ellos lo usan como sello sobre su declaración de ser el pueblo de Di-s y cumplir a si el propósito “de provocarles a celos”, Judaísmo Mesiánico Nazareno es entonces, un despertar entre los gentiles para hacer que los judíos de sangre reconozcan que Yeshúa es Mashíaj, al mirar nuestra obediencia a la Toráh y nuestra fidelidad a las tradiciones bíblicas.

Abraham es considerado el fundador del Judaísmo ya que en él Di-s estableció la línea de simiente que dio a luz al Mesías.   Para hacer esto válido Pablo nos dice que aquellos en El Mesías son la simiente de Abraham y herederos según la promesa (Carta a Galatiyím/Gálatas 3:29). Todo aquel que afirma ser la simiente de Abraham a través de Mashíaj y que niega el Judaísmo simplemente se está casando con el antisemitismo Judío.    Somos judíos por fe, religión, prácticas, conducta, y orden.   Es decir, si usted se ha convertido y ha sido injertado en el olivo de Di-s.   Usted renuncia a su Gentileísmo tanto en tradiciones como en religiones como cortado del olivo silvestre para ser injertado en el buen olivo.   Una vez cortado del antiguo árbol su vida ya no pasa más a través de usted.   Cuando usted es injertado en el buen olivo la vida de este árbol fluye a través de usted.   Bienvenido a la Judaicidad de la raíz y disfrute por ello la vida y grosura y la rica sabia (experiencia milenaria) de los judíos ortodoxos, siempre y cuando se sustente en La Toráh.

La conciencia nos dice que si afirmamos identidad con el olivo debemos confesar que la raíz y las ramas son nuestra nueva identidad.   Esta es la única vida social y religiosa que tenemos.   En ésta tenemos nuestras formas de comportamiento.    Judaísmo es una palabra que describe la religión del llamado Nuevo Testamento como fue restaurado por Yeshúa.    El Judaísmo según Yeshúa es por consiguiente la única religión en la tierra que Di-s acepta.   Los conversos de fuera de israel fueron llamados cristianos llamamos cristianos porque eran considerados parte de este Judaísmo Nazareno.   Gentiles que estamos injertados ahora somos judíos por elección mediante el nuevo nacimiento. Ellos son Judíos verdaderos según Pablo en Romiyím/Romanos 2:28-29.     La religión Cristiana aunque lo niegue y esta separado de sus raíces y niegue la Toráh es una religión Judía nueva basada exclusivamente en un concepto no errado pero si equivocado: Nuevo Testamento.    El Judaísmo de Yeshúa El Mesías es la Iglesia el Reino de Di-s. ¡Y ésta es el verdadero Israel de Di-s! una casa construida con dos edificios: Tanak – Pacto – (comúnmente llamado Antiguo Testamento) y Los Ketuvím Netzarím – Escritos Nazarenos – (comúnmente llamado Nuevo Testamento).   Que todos aquellos nacidos de nuevo según Maaseh/Hechos 2:38 confiesen que son israelitas del Nuevo Pacto y herederos de las promesas de Abraham.

 

 
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