OR TESHUVA
  2. Simbolismo de los Elementos de Hanuká
 

II
Simbolismo de los Elementos de Hanuká.

Introducción:

Al hablar de nuestras festividades, un espíritu de solemne alegría nos invade, generalmente.    Es más, la preparación, ya sea de nuestro hogar y de nuestras personas para vivenciarlas, nos hace respirar un aire diferente.   Algo así como que todo lo demás pasa a un segundo plano de importancia, y esperamos ese o esos días para alcanzar lo que, a veces, nos parece muy lejano: el sentido por nuestras personas, nuestras familias, nuestras cosas más queridas... Porque las festividades promueven un reencuentro, un redimensionamiento de nuestras vidas, en todos sus sentidos.   Y estoy resaltando el valor social de las mismas, más allá de todo el entorno "religioso-tradicional" que las envuelve.

Israel, los judíos, somos un pueblo que recorre la historia, somos testigos de una humanidad, somos el reflejo del quehacer diario de todos los seres humanos, celebramos y sufrimos, ni más ni menos que los otros, pero tenemos un imperativo: "No olvidar", o si lo queremos: "Recordar",  ser memoria permanente de hechos, situaciones, angustias y éxitos que nos han formado como pueblo, como testigos de sucesos que no pueden pasar por alto nuestras vidas, nuestros meses, nuestros días y aunque suene “ritualista” para algunos, no lo es, nuestras fiestas, normas, enseñanzas, son un recordatorio memorial que mantiene nuestra identidad.   (Devarim/Deuteronomio 6).

Cada 25 de Kislev el imperativo tiene nombre propio otra vez: Hanukáh.  "Fiesta de la Dedicación", "Fiesta de las Luminarias", "Fiesta de la libertad".   Una connotación bélica: la victoria frente a los griegos; otra connotación humana: inaugurar los servicios religiosos del Templo de Jerusalém.  Y una connotación que emerge de ambas: el milagro de la intervención y poder divino, luego adjudicado por los rabinos como el milagro de la multiplicación del aceite lo cual solo es contado en la tradición judía aunque no hay ningún escrito bíblico que lo evidencia, lo que si hubo en realidad fueron 8 días de fiesta y alabanza a YHVH para llevar a cabo la re-dedicación de altar en  cumplimiento del sacrificio del Templo por 8 días de acuerdo a la Toráh.   Los ancianos de Israel han determinado que en Hanukáh se deben: Encender las Luces de la Hanukia, recitar los salmos de Hallel, decir el Al Anisim y jugar dreidel (pirinola).

¿Por qué 8 Días de fiesta?

En el libro de 1 Macabeos 4:36, 51-55 leemos:

Judas y sus hermanos se dijeron entonces: “nuestros enemigos están derrotados, subamos y restablezcamos el culto”… En la mañana del día 25 del mes noveno que es el mes de Kislev, del año 148 (antes de nuestra era común) se levantaron de madrugada y ofrecieron el sacrificio prescrito por la Toráh en el altar nuevo de los holocaustos que habían construido, precisamente en la misma hora y día en que le habían profanado los gentiles, fue renovado con cánticos, con cítaras, con arpas y con címbalos.   Todo el pueblo se postró sobre su rostro adorando y elevando sus bendiciones al cielo, que les había dado tan feliz suceso.   Durante ocho días celebraron la  dedicación del altar y con alegría ofrecieron los holocaustos y sacrificios de acción de gracias y alabanza.

El libro de 2 Macabeos 10:1-8 nos amplia diciendo:

-  El Macabeo y los suyos con la ayuda de YHVH, lograron ocupar El Templo y la ciudad, destruyeron los altares alzados por los extranjeros en las plazas y en los santuarios.   Después de dos años de interrupción, purificado El Templo, erigieron otro altar y con fuego sacado de los pedernales ofrecieron sacrificios, encendieron de nuevo las luces (de la Menoráh), quemaron el incienso y presentaron los panes de la proposición… con gran regocijo celebraron por ocho días la fiesta, al modo de la fiesta de los Tabernáculos, recordando cómo poco tiempo hacía hubieron de pasar la fiesta de Sukkót en los montes y en las cavernas, a modo de fieras.   Por lo cual, llevando tirsos, ramas verdes y palmas, cantaban himnos al que los había favorecido hasta purificar su Templo.   Y de común acuerdo dieron decreto a toda la nación judía de celebrar cada año las mismas fiestas.  (Biblia Versión Nacar Colunga).

Por las palabras descritas en esta Versión de la Biblia se nos deja más en claro la razón de la fiesta: El Milagro de la Intervención divina, por ocho días, como si fuera una segunda fiesta de Sukkót, a diferencia de que no se habitaría en cabañas, sino que con palmas y ramas celebrarían en el Templo, encendiendo las luces y ofreciendo incienso y alabanza por 8 días al que los había favorecido.   Es aquí donde está establecido los 8 días de fiesta.   Otra razón por la cual se establecieron los 8 días de fiesta fue a razón de que los griegos prohibieron la circuncisión.  Cuando los derrotaron, fue tan grande la alegría de poder realizar esta Mitzvah que decretaron a este día festivo, sumando en total 8 días.  

La Hanukia

El candelabro de Hanukáh tiene 9 luces, en cambio el candelabro del Templo tenía 7 luces.  ¿Por qué entonces 9? El número 7 simboliza al mundo natural, perfección, el orden de la naturaleza (el mundo fue creado en 7 días; incluyendo Shabbát).   En contraposición, el número 8 simboliza lo sobrenatural (los milagros), o sea lo que existe por sobre la naturaleza si el 7 es símbolo de lo natural y el 8 de lo sobrenatural ¿Qué nos representara el 9? Lo infinito y la finalidad del poder sobrenatural de Di-s.   La festividad de Hanukáh es la fiesta en la que los judíos se elevaron por sobre lo natural y con el poder de Di-s siendo pocos vencieron a muchos.

Este concepto dio origen en el judaísmo a celebrar Hanukáh con un Candelero de 9 brazos, 9 luces y 8 días.   Aunque una Hanuquia no es necesaria, se pueden usar otras formas.   El judaísmo caraíta no sigue las costumbres rabínicas respecto a la fiesta y permite que las familias tomen decisión de como celebrar como fiesta civil.

El candelero de Jánukah debe tener lugar para ocho velas o lámparas de aceite más una novena la cual será llamada luz principal se enciende primero y se utiliza para encender las otras, no debe estar en el mismo lugar que las otras ocho.    Usualmente está o más alto o más bajo, atrás o en el frente de las otras velas.  En el judaísmo rabínico se  dio a esta vela el nombre de “shamash” incluso es el mismo nombre que se le da al brazo central de las luces de la Menoráh de 7 brazos.

“Shamash” (שמש) se traduce como “siervo, servidor o asistente” y que se refiere al Mesías, aunque la Hanukia representa algo que apunta al Mesías.   En nuestra comunidad llamamos a esta luz principal “Mesharet”  (משרת) que se traduce como “servidor, asistente, ministro” o con el título bíblico “Ebed” (Siervo).

La hora de encendido difiere entre las distintas comunidades. Algunas la encienden justo mientras se está poniendo el sol mientras que otras la encienden tan pronto como oscurece.  El mínimo tiempo que una vela debe estar encendida es 30 minutos después de que oscurece.  Aquellos que utilizan velas de cera deben asegurarse que sean lo suficientemente largas para que duren por lo menos este tiempo mínimo.   Algunas personas utilizan velas de cera multicolores mientras que otras usan velas de aceite o lámparas de aceite ya que el milagro en realidad ocurrió con lámparas de aceite.

La Hanukia debe colocarse en un lugar donde la gente la vea.  Es nuestro testimonio.  Algunos la ubican en la ventana para que las personas que pasen la vean desde afuera.   De esta forma, el milagro será publicado, de ahí el origen de poner el árbol cerca de la ventana hacia la calle, debemos recordar que el cristianismo al separarse del judaísmo mezclo elementos judíos, cristianos y paganos, en este caso el cristianismo mezclo Hanukáh y Saturnalias y le entrego a los cristianos navidad.   Otros la ponen en la parte izquierda de la entrada para que cuando entren a la casa se vean flanqueados por dos símbolos judíos importantes – la mezuzá a la derecha y la Hanukia a la izquierda.

En la primera noche, se enciende la vela (o lámpara) del lado derecho. La vela principal que es la de en medio se enciende y se utiliza para encender la primera vela (o lámpara) de la Hanukia, la cual es usualmente colocada en el extremo derecha.   En la segunda noche, se colocan dos velas (o lámparas de aceite)  al lado derecho.  La nueva se enciende primero.  Cada noche se agrega una nueva vela (o lámpara).  La nueva siempre se enciende primero.

El Dreidel

Cuando Antíoco Epifanes había prohibido el estudio de la Toráh, en las comunidades judías fieles se reunían a escondidas el estudio de ella, mientras los adultos estudiaban la Toráh para luego transmitir en el hogar la enseñanza a sus hijos, estos subían a los tejados y jugaban “dreidel” “pirinola” cuando estos veían venir a quienes andaban inspeccionando que los judíos cumplieran con las leyes del rey alguno gritaba como que había ganado, con ello los adultos que estudiaban Toráh se daban cuenta y escondían todo.

Una costumbre judía muy popular es jugar en Hanukáh con el dreidel, también llamado trompo, perinola, etc.   Juntos adultos y niños se reúnen alrededor de las luces del candelero de Jánukah, girando la perinola para descubrir qué letra sale. ¿Cuál es el significado profundo de este acto, y qué pensamientos significativos podemos tener en mente mientras jugamos con el dreidel este Hanukáh? Como veremos, al tirar la perinola frente a las luces de las candelas, estamos salvando las distancias entre la realidad finita y la infinita.

Tradicionalmente el dreidel tiene cuatro caras.   Lo primero que notamos es que cada una tiene grabada una letra del alfabeto Hebreo: Nun ( נ ), Güimel ( ג ), Hei ( ה ) y Shin ( ש ), las iníciales de la frase “Un gran milagro ocurrió allí”, Nes Gadol Haiá Sham.   En las generaciones pasadas, algunos judíos que vivían en la Tierra de Israel decidieron que era apropiado cambiar la última letra de “allá” (Sham) por “aquí” (Po), transformando la frase de acuerdo a estas iníciales en “Un gran milagro ocurrió aquí”.

El dreidel tiene la forma de cono, con cuatro caras cuadradas y un cono cuya punta inferior puede dar vueltas. Hacerlo girar causa que sus contornos cuadrados desaparezcan redondeando sus aristas.    Conceptualmente, sus caras y aristas cuadradas representan la lógica matemática y silogística de la antigua Grecia, sobre las cuales triunfaron los Macabeos tanto material como espiritualmente.  

Los Macabeos, fieles a nuestra fe en un Di-s, creían y sobre todo llevaban a la práctica su creencia de que una visión de la vida y la naturaleza basada sólo en el racionalismo humano es insuficiente.   Porque hay además un Di-s infinito que trae la realidad a la existencia sin límites.   Entonces, los contornos redondeados revelados por el dreidel al girar representa el reino de lo Divino, que se manifiesta en forma de milagros, aquellos eventos que no pueden ser comprendidos e incluso a veces no pueden ser percibidos por la mente humana racional.

Utilizando la terminología del Jasidut (quien práctica la bondad y la piedad), los contornos redondeados del dreidel girando representa la revelación de la luz abarcadora de Di-s, refiriéndose a la energía con la cual el Todopoderoso sostiene la realidad.    Este aspecto de Di-s es descripto como circular porque Él sustenta a toda la realidad por igual, desde la partícula más diminuta hasta el cúmulo más enorme de galaxias.   Así como el círculo no tiene arriba y abajo y todos los puntos de su circunferencia son equivalentes, desde la perspectiva de la luz abarcadora de Di-s abarcadora o circundante de Di-s, toda la realidad tiene igual importancia y es sostenida permanentemente.  

Así como Di-s establece las leyes de la naturaleza, sólo Él tiene el poder de alterarlas.    En contraposición, la forma cuadrada del dreidel representa la experiencia constante de la luz interior de Di-s, refiriéndose a la energía con la cual el Todopoderoso es percibido por nuestra conciencia.   En otras palabras, es la capacidad de revelar las diferentes formas en que la Divinidad se inviste en las distintas partes de la naturaleza, según la diferente capacidad de percibir a Di-s que tiene cada individuo. Por esta razón, la luz interior de Di-s está asociada con una línea recta (como las del contorno de las caras del dreidel), que tienen un principio y un final, que indica la existencia de una gradación.

La luz abarcadora o circundante (redonda) revela la naturaleza infinita de Di-s; la luz interior (cuadrada) revela Su naturaleza finita.   Los milagros suceden a partir de la luz abarcadora de Di-s, desde Su naturaleza infinita.    Entonces nosotros no somos los únicos que jugamos con el dreidel.   En cierto sentido, siempre que ocurre un milagro nos podemos imaginar que Di-s también está jugando con Su enorme dreidel cósmico.   Al girar este dreidel abstracto, Di-s le da vueltas a Su luz interior, a Su naturaleza finita revelada tal como la experimentamos normalmente, difumando las reglas lógicas estrictas que gobiernan la realidad y permitiendo que Su naturaleza infinita se revele. Podríamos decir que Di-s está continuamente haciendo girar los milagros en la naturaleza.

Al meditar en el acto de tirar nuestro propio dreidel de madera, nos conectamos e identificamos con lo Divino y demostramos nuestro deseo de ver más allá de la faceta cuadrada y lógica de la naturaleza.    Creer y conectarnos con el reino infinito y circular del espacio infinito de Di-s.    En efecto, meditar en el giro del dreidel tiene el poder de abrir nuestros ojos a los milagros.

Para apreciar más profundamente el encanto de este pequeño juguete, continuaremos analizando su nombre.   Como es bien conocido, el nombre de un objeto (particularmente en hebreo), revela su esencia. El dreidel tiene tres nombres que vamos analizar ahora.  

Primero, en hebreo es llamado Sevivón, סביבון , que evidentemente es el más sagrado de los tres.   En idish se llama dreidel, con el que es más conocido en el mundo judío.   Finalmente, en castellano se podría llamar “trompo” o perinola.    La palabra “dreidel” en Idish viene de la palabra “dreyen” que quiere decir “dar vuelta” en hebreo “Sevivón” viene de “sov” y quiere decir “a la vuelta”, lo cual nos recuerda, la Teshuvah, El Retorno a Elohim y La Toráh en la repetición vez tras vez a nuestros hijos, terminamos el ciclo de estudio y lectura de la palabra y va de vuelta.   La Suma de sus letras hebreas N (300) G (5) H (3) SH (50) es igual a la suma matemática de la palabra Mashíaj (8) (10) (300) (40)  porque a esto apuntaba Hanukáh, al gran milagro de la encarnación del Hijo de Di-s la luz del mundo.

El juego más conocido es con nueces o almendras.   Cada uno de los participantes es provisto con una cantidad igual de nueces y el juego comienza colocando cada uno una almendra en el pozo.    Cada niño hace girar el dreidel por turno.   Según las reglas tradicionales, si el dreidel cae con la letra shin para arriba el jugador que tiró la perinola tiene que agregar otra almendra en el pozo (en idish la shin es por shtel, “poner”).    Si el resultado es una hei (halb, o “mitad” en idish), el niño recibe la mitad del pozo (más la almendra adicional cuando el número que hay es impar).   Si el resultado es una guimel (gantz, significa “todo”), gana todo el pozo, y en consecuencia se junta uno nuevo).   Y si el resultado es una nun (nisht, significa “nada”), no hace nada y el dreidel pasa al siguiente jugador.   El juego continúa de esta manera hasta que uno de los jugadores ha ganado todas las almendras.

El Hallel

Hallel (Hebreo: הלל La “alabanza a Di-s”) es al Rezo Judío-- una recitación en extenso de los Tehilim/Salmos 113-118, que se utiliza para la alabanza y agradecimiento, el Hallel es recitado por el observador judío en días de fiesta judíos.       Son cánticos de alabanza, nacidos en un arranque de entusiasmo; en síntesis, podemos decir que cantan y aclaman la bondad de YHVH, su justicia, su salvación, su auxilio, su amor y su fidelidad, su gloria, su fortaleza, sus juicios liberadores; todo esto resplandeciendo en las maravillas de YHVH, en sus altas gestas, en todas sus obras (Tehilim/Salmos 145; 117; 146; 105; 92).   Aclamar, alabar a Di-s, es exaltarlo, magnificarlo (Testimonio de Uri/Lucas 1:46);  es reconocer su superioridad única, puesto que es el Santo.  La alabanza brota de la conciencia exultante por la Santidad de Di-s (Tehilim/Salmo30; 97:12; 105:3); esta exultación pura y religiosa une profundamente con Di-s.

Uno de los términos más característicos y ricos del vocabulario judío es el famoso Hallel o Hillel hebreo; tal es el caso en la conocidísima exclamación litúrgica Aleluya que en hebreo equivale a halleluYah, o sea, “alabad a YHVH”.    El Pueblo de Israel recita Hallel ante Di-s únicamente cuando sus corazones están llenos de alegría y durante los días del juicio llamados los 10 días temibles hay más temor y temblor en los corazones judíos que regocijo.   En la fiesta de Pesaj – Pascua se rezaba un pequeño Hallel (Salmos 117-112) y el gran Hallel (Salmo 135) en Shavuot, un tercer Hallel se convirtió en la oración de la mañana (Salmo 145-150).   Mientras se viajaba en peregrinación a Jerusalén se rezaban en el camino los Salmos 119-133.

 
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